El Profeta Habacuc

The Minor Prophets by Jack P. Lewis (3)Los Caldeos fueron un pueblo semita del Sur de Babilonia que saltaron al poder del año 625 al 539 A. C. Durante este tiempo Habacuc fue llamado a profetizar contra la apostasía de Judá  y contra la soberbia y violencia de los Caldeos.  El libro de Habacuc gira en torno a dos preguntas del profeta quien al contemplar la depravación moral de Judá, se plantea seriamente si Jehová ésta activo o inactivo, si están las cosas bajo Su control o Él ha perdido Su interés en los asuntos de Su pueblo.

Su primera interrogante es: “¿Hasta cuando, oh Jehová, clamaré, (“pediré ayuda” — LBLA; ESV,RSB,NIV) y no oirás; (“y no me escuchas” –NIV,) y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?” (Hab.1:2). El profeta y frustrado y perturbado al contemplar la gran cantidad de actos impíos cometidos por sus compatriotas cada día.  se pregunta: “¿Porque me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia?” (“y me haces mirar la opresión” –LBLA) (1:3). Debe haberse estado cometiendo mucha maldad como para que un profeta alce su queja y presente esta clase de pregunta. Una pocas versiones tienen esta última pregunta como si a Dios mismo no le interesará hacer algo con la situación “… y miras tú inmobil la maldad?” (Version Moderna), “¿Porque cruzas los brazos ante el mal?” (ESV). “¿porque toleras el mal?” (NIV).

Aunque los argumentos del profeta eran válidos, no así su acusación. En Judá se cometían actos ilícitos contra le ley, los juicios no se ejecutaban con justicia y el justo era perseguido y afligido por el impío (Hab.1:4). Jehová contesta rápidamente y revela que tiene un instrumento listo (los Caldeos) para disciplinar a los moradores malvados de Judá. Esta nación es descrita como una “nación cruel y presuntuosa que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas” (Hab.1:6). El espíritu despiadado de ellos es mencionado como un ejercito con “caballos mas ligeros que los leopardos” soldados “más feroces que los lobos nocturnos” quienes se lanzan sobre sus presas como “águilas que se apresuran a devorar” (vv. 8-9).

Pero el profeta tiene una segunda interrogante que ha saltado a su mente luego de conocer como Dios actuará para castigar la iniquidad que sus ojos se han cansado de ver. “¿Porque ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?” (Hab.1:13). “¿Porque contemplas inmobil a los que se portan traidoramente, y guardas silencio mientras el inicuo se traga al que es más justo que él?” (Versión Moderna; ESV, NIV, RSV). La version King James vierte “… y retienes tu lengua cuando el impío devora al hombre que es más justo que él?”  Para Habacuc, le parece inconsistente con el carácter de Dios que Él vaya a usar como un instrumento de corrección a una nación sumamente pecadora que comete más pecados que los habitantes de Judá. Un escenario similar de protesta habitó en la mentalidad de los Judíos quienes se volvieron celosos de la conversión de los Gentiles al evangelio y trataban de contender con los planes divinos de Dios. Pablo se anticipó a este argumento en su epístola a los Romanos y les escribió: “Más antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?” (Rom. 9: 20-21).

Pero la respuesta a esta última interrogante tiene que esperar en los tiempos perfectos de Dios para revelar su respuesta. El profeta lo entiende y dice: “… velaré para ver lo que se me dirá, y que he de responder tocante a mi queja” (2:1). El sabe que está haciendo preguntas difíciles que van más allá del alcance humano para conocerlas. Sin embargo, el profeta se ha aventurado a plantearlas (2:3). Mientras el conoce la respuesta, Habacuc se refugia en su fe. El admite de alguna manera el justo no vive por explicaciones o exhibiciones visibles de intervenciones divinas que algunas veces pueden demorar. Habacuc llega a la sobria conclusión que “el justo por la fe vivirá” (Hab.2:4). “por su fidelidad” (Nota al pie de LBLA, RSB, NIV, ESV). “pero el justo vivirá por su fe” (KJV, RSV, NIV). Es en este lejano profeta que ésta expresión característica de las Epístolas del apóstol Pablo halla su origen para motivar a sus lectores a realizar el mayor esfuerzo en sus luchas por la Salvación. Esta expresión es a la vez el llamado más sublime a los Cristianos de todas las épocas a comprometerse. (1) “… como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Rom.1:17), (2) “… porque el justo por la fe vivirá” (Gál.3:11), (3) “Porque aun un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo por la fe vivirá” (Heb.10:37-38).

Comentando esta frase peculiar de Habacuc “mas el justo por la fe vivirá” Edward J. Young comentó: “El pensamiento es que aquellos que son orgullosos, es decir, los Caldeos, no tienen fe, y por lo tanto están condenados. Los únicos que vivirán son los que tienen fe. De este modo se presenta un contraste; es el contraste entre aquellos que tienen fe (el justo) y aquellos que están inflamados con el orgullo. Es el contraste que separa no únicamente a los Caldeos y los elegidos de Israel, sino a toda la humanidad, en dos grupos. El hecho que un hombre esté lleno de orgullo es en si mismo una prueba de su condenación” (An Introduction to the Old Testament, 265, Eerdmans Publishing Co. Grand Rapids, MI. 1949).

La calamidad espantosa que espera a todos los que han obrado impíamente es enfatizada con cinco infortunios “Ayes” (2:6-19). Estos incluyen a los que han sido ladrones (vv. 6-8), codiciosos (vv.9-11), violentos (vv.12-14), borrachos (vv.15-17), e idólatras (vv.18-19). El profeta hace un llamado a guardar silencio y reverencia a Jehová: “Más Jehová ésta en su santo templo; calle delante de él toda la tierra” (v. 20). Como una aplicación oportuna de como Dios mantuvo responsable a la antigua nación de los Caldeos de sus pecados y como él mantiene a todas las naciones responsables hoy, y como él ejecuta juicios, Maurice W. Lusk escribió: “Debemos reconocer que todos los hombres en cualquier lugar son responsables ante Dios por sus acciones. El hombre no está en libertad de vivir como le plazca. Toda acción tiene sus responsabilidades y consecuencias. Ningún hombre es autónomo. El hombre siempre ha estado sujeto a la autoridad de Dios… En el año 586 A. C. la nación de Judá pagó por su maldad en manos de los Caldeos, y en el año 539 A. C. los Caldeos pagaron por su maldad en manos de Ciro de Persia. La palabra de Dios es segura, y sus juicios son imponentes” (Living Messages of the Old Testament, 381, The Second Annual Lecturship, Spiritual Sword, Octubre 23-27 de 1977).

Cuando el profeta ha alcanzado su completo entendimiento de los insoldables y perfectos planes de Dios, el eleva una oración completamente atemorizado de su poder soberano y temible que viene en juicio sobre Judá. El intenta hacer una descripción de la majestad de Dios, de su poder incomparable ante quien toda la tierra teme y se sujeta (3:1-16). Una petición que sobresale de esta oración es: “Oh Jehová aviva (“revive”– KJV), (“renueva” — NIV, RSV), “tu obra en medio de los tiempos” (3:2).

Pero ya sea que el profeta viva para ver el juicio de Dios sobre Judá, o pueda plenamente comprender las formas que Él soberanamente ha elegido para actuar en sus castigos sobre los impíos o la salvación sobre los justos, el profeta ha hecho una determinación formidable en sabiduría e inquebrantable en carácter: “Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labradores no den mantenimiento,  (“y los campos nada dieren de comer”– Version Moderna) (“y los campos no produzcan comida” –NIV) las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová es mi fortaleza” (3:17-19). Una fe de tal naturaleza es como una fortaleza amurallada que no se puede conquistar. La fe puesta en Dios y en sus inmutables promesas no depende de las circunstancias externas que uno pueda pasar. Es ésta actitud resuelta lo que mejor explica su esencia: “Es, pues la fe la certeza de de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Heb.11:1). Es esta actitud la que nos capacita a ver todas las cosas desde la perspectiva eterna y no meramente desde una visión terrenal: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Cor.4:17-18).

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El Profeta Habacuc (Capitulo VIII)

 

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El Profeta Nahum

The Minor Prophets by Jack P. Lewis (3)El pequeño libro de Nahum contiene una directa y amenazante profecía de juicio contra la ciudad de Nínive. Esta fue la capital del poderoso reino de Asiria, nación avasalladora del siglo VII A. C. Ubicada sobre montículos elevados de piedra rocosa con marrullas a lo largo de su amplio territorio y celosamente custodiada. Su posición geográfica la volvía prácticamente inconquistable hasta que el profeta Nahum predijo su caída en manos de sus enemigos.

Ninive había tenido su oportunidad para enmendarse y ser perdonada en los tiempos del profeta Jonás (Jon. 3:5-10), pero sus habitantes volvieron a la esclavitud de sus pecados y esta vez no habría mas clemencia para ellos, sino una horrenda devastación donde se contabilizarían sus cadáveres por miles (Nah. 3:1-7).

Uno puede aprender que la ira de Dios es grande contra los que practican la iniquidad. Y aunque su misericordia es inmensa,  advirtiendo oportunamente contra los pecadores, Su acción contra naciones u hombres impíos nunca esta fuera de su naturaleza, tiempo o amor. El posee una autoridad incontestable y hace juicios proporcionadamente exactos. Tal como su propio pueblo conoció sus juicios, así también las otras naciones. “El Señor está a tu diestra; Quebrantará a los reyes en el día de su ira. Juzgará entre las naciones” (Sal.110:5-6). “Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación” (Jer.10:10).

Desde hace siglos, lo que una vez fue la orgullosa y prospera ciudad de Ninive, hoy solo quedan pequeños escombros y pocos fragmentos de sus marrullas en los dos montículos elevados en toda la zona en la actual Irak (antiguamente el territorio Asirio).  Sus reyes que se regodiaron en relieves de piedra de sus conquistas sobre otros pueblos como Senaquerib, Arsubanipal o Salmanasar quedaron en el olvido de muchos. Sus magníficos palacios llenos de oro saqueados y vueltos cenizas que los arqueólogos siglos después se declaran incompetentes de investigar. Su devastación quedó como testimonio para las posteridades que el pecado es algo muy serio para Dios quien puede destruir a todos los soberbios “Tus príncipes serán como langostas, y tus grandes como nubes de langostas… No hay medicina para tu quebranto; tu herida es incurable” (Nahum 3:17, 19).

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El Profeta Nahúm (Capitulo VII)

El Profeta Sofonías

The Minor Prophets by Jack P. Lewis (3)La mayoría de la Biblias Inglesas (KJV, NIV, RSB, ESV) tienen “Zefanías” por “Sofonías” como aparece en nuestras Biblias Castellanas. Pero el nombre no cambia mucho. Sofonías es el nombre que le asignan las Biblias Griegas y Latinas. La actividad profética de Sofonias puede ubicarse en los tiempos del reinado del joven Rey Josías (2 Reyes 22-23:30) y por lo tanto, es uno profeta del siglo VII A. C. El profeta tiene advertencias contra la perversidad de Judá (1:1-2:3), contra la iniquidad de las naciones y pueblos paganos a su alrededor como Moab, Amón, Nivíve, Etiopía y Asiria (2:8, 12, 13). Parece ser un libro profético con denunciaciones contra los pueblos de la llanura (2:5).

Pero también contiene denuncias contra la condición moral y religiosa del pueblo de Judá quienes estaban llenos de idolatría, incredulidad, robo y engaño (1:10). El tiempo de Sofonías fue uno en el que se dificultaba encontrar a un solo hombre justo. La búsqueda por las calles de Jerusalen en busca del hombre piadoso en Jeremías (5:1) es la misma presentada en Sofonías bajo la figura de uno usando una “linterna” (1:12). Fue un tiempo en que los hombres ricos confiaban ciegamente en sus bienes, pero la advertencia fue clara: “Ni tu plata ni tu oro podrá librarte en el día de la ira de Jehová” (1:18).

Encima de esto, estaban los pseudo profetas que eran “livianos” (“disolutos” -VM), en su carácter y trabajo. Los sacerdotes empeoraban la situación “contaminaron el santuario, falsearon la ley” (3:4), y el “perverso no conoce la vergüenza” (v.5). Sin embargo, hay un remanente de Judá que permanecen fieles y estos,y únicamente estos serán protegidos de temible “día de Jehová” quien viene contra ellos en juicio (3:12-13; 19-20).

“Cercano está el gran día de Jehová” (1:14). Es la amenaza del profeta a lo largo de su libro (cf. 1:7; 2:2, etc.). Asiria y más tarde Babilonia cumplen esta advertencia y Judá queda desolada (2:15).

Tal como la falta de conocimiento había destruido a Israel (Oseas 4:6), la falta de humildad destruyó a Judá “Esto les vendrá por su soberbia, porque afrentaron y se engrandecieron contra el pueblo de Jehová de los ejércitos” (2:10).

La historia vuelve a repetirse. La humanidad no cambia en su esencia. Los pecados de Judá son los mismos que exhiben las personas de cada generación. El mismo pueblo de Dios hoy (la Iglesia) siempre esta expuesta a contaminarse de las mismas iniquidades de su medio alrededor. Por lo tanto, un estudio de los profetas menores y su entorno se vuelve importantisimo para luchar contra estos males que destruyeron a los Judíos. “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Rom.15:4). “Mas estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idolatras, como algunos de ellos… Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes hemos alcanzado los fines de los siglos” (1 Cor.10:6, 7, 11).

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El Profeta Sofonías (Capitulo VI)

El Profeta Jonás

The Minor Prophets by Jack P. Lewis (3)La profecía de Jonás tiene historias maravillosas de aprendizaje y contemplación con respecto a la naturaleza de la predicación y la misericordia de Dios para toda la humanidad. Jonás el profeta Galileo es mencionado fuera de su libro únicamente en 2 Reyes 14:25 como un hijo de Amitai y residente de Gat-hefer. Debido a que sus profecías son colocadas durante el reinado de Jeroboam su libro puede ubicarse entre los años 783-743 A. C. que fueron los años del reinado de Jeroboam (2 Rey.14:23-29).

El libro consta de cuatro porciones claramente discernibles. (1) La Orden de Dios al profeta y su inmediata huida (2) La oración y arrepentimiento de Jonás, (3) El arrepentimiento de Nínive y (4) El Enfado de Jonás y las lecciones de la Calabacera.

Algunos escritores modernistas ponen en duda la historicidad de la extencion territorial de Nínive como una ciudad “grande en extremo, de tres días de camino” (Jonás 3:3). “de un recorrido de tres días de camino” (LBLA). Igualmente se alega que un pez pudiera “tragarse a Jonás” y todavía “vomitarlo” vivo tres días después es una imposibilidad en todas sus formas e imaginaciones. (1:17; 2:10).

Edward J. Young tiene esta respuesta a la primera dificultad propuesta por algunos cuando escribió: “La frase pudo estar diseñada como una designación del diámetro de la ciudad, pero posiblemente esta no es más que una expresión aproximada para indicar que la ciudad era una muy grande. El versículo 4 declara que Jonás “entro por la ciudad camino de un día”. Esto no significa que él caminó tan lejos como es posible para uno caminar en un día. Esto simplemente significa que él entró en la ciudad y fue aquí y allá, predicando su mensaje” (An  Introduction  to the Old Testament, Eerdmans, Grand Rapids, MI, 1950; Segunda impresión, 255). Herbert Livingston señala la cantidad de espacio que un hombre podría caminar en el tiempo antiguo “Un día de camino en campo abierto era alrededor de 35 kilómetros (20 millas), pero en una ciudad habitada el curso de tal viaje no caería en una linea abierta, sino que se retrocería por las callejuelas y los mercados” (Comentario Bíblico MoodyAntiguo Testamento, Editorial Portavoz 1993; Originalmente Wycliffe Bible Commentary, 1962, 833).

Respecto a la imposibilidad que un hombre sea “tragado por la boca de un pez” Livingston notó que “No sabemos que tipo de pez es el que aquí se menciona… Algunos mantienen que el tigre marino (tiburón) es lo bastante grande como para concordar con esta situación. Se conoce que ha tragado hombres” (Ibid, 831). Algunas versiones traducen “ballena” por “gran pez” pero esta no es una buena traducción.

Además el hecho que “un gran pez” fuera usado para “tragarse” a Jonás cuenta con el respaldo pleno del Señor cuando dijo: “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mateo 12:40; cf. Luc. 11:29-32). Seguramente Jesús no hubiese usado la comparación de su propio experiencia entre los muertos si Jonás no hubiese permanecido dentro del vientre del gran pez. Gleason Archer escribió: “Si el anti-tipo (Jonás) fue uno histórico, entonces, el tipo (Jesús) debe ser también histórico. Ningún episodio pasado de la ficción puede servir como un tipo profético de un futuro cumplimiento literal” (Encyclopedia of Bible Difficulties, Zondervan, Grand Rapids, MI. 1982, 302).

El tema de Jonás salta a la vista rápidamente. El fue enviado para predicar a fin de traer al arrepentimiento a toda una gran ciudad a orillas del río Tigres en la antigua Babilonia (La actual Irak). Dios lo comisionó exclusivamente para esta gran encomienda. “Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí” (1:2). Aunque fue necesaria una segunda llamada a Jonás el profeta (3:1-3). Todos los habitantes de Nínive “desde el mayor hasta el menor” fueron movidos al arrepentimiento después de la predicación de Jonás (3:5-10).

Ofreciendo algunas aplicaciones oportunas a la predicación de Jonas, Paul Kidwell escribió: “Un genuino arrepentimiento de parte de los habitantes de esta gran ciudad les salvó de la destrucción…La respuesta verdadera no es simplemente añadir nombres a la lista de la Iglesia, se trata de un caso de hacer volver un alma de su mal camino para servir a Dios. Los profetas predicaron el arrepentimiento. Juan el bautista predicó el arrepentimiento. Jesús predicó el arrepentimiento. En el día de Pentecostés, el primer sermón del evangelio fue un sermón diseñado para traer a los hombres al arrepentimiento… Muchos de los problemas y contiendas que enfrenta la Iglesia hoy, pueden ser atribuidos a la predicación vacía del mensaje sobre el arrepentimiento” (Living Messages of the Old Testament, The Second Annual “Spiritual Sword Lectureship” The Getwell Church of Christ, Memphis, TN. Octubre 23-27, 1977; 360).

Casi en la misma linea del pensamiento, Mike Hixson en recientes años escribió: “La fiel predicación de Jonás salvó a una ciudad de su final destrucción. El mensaje poderoso de Dios sobre el arrepentimiento resonó y trajo los resultados planeados. Cada ciudad necesita hoy a los “Jonás” que se levanten y declaren vigorosamente la Palabra de Dios con convicción y claridad… Jonás necesitó entender que una preciosa alma sobrepasa el valor de un mundo lleno de calabaceras. El pueblo de Ninive era precioso a la vista de Dios, incluyendo a todos los niños que no sobrepasaban a la edad de su responsabilidad moral (Ezeq.18:4, 20). Si no somos cuidadosos, podemos demostrar los mismos sentimientos llenos de prejuicios como Jonás hacia otras personas basados en la raza, nacionalidad, estatus social, etc., Necesitamos reconocer que Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Tim.2:4)” (A Portait of Jonah; The Thirty-Nine Annual Lecturship, “Spiritual Sword, Getwell Church of Christ, Memphis, TN. Octubre 19-22, 2014; 236, 239-240).

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El Profeta Jonás (Capitulo V)

 

El Profeta Miqueas

The Minor Prophets by Jack P. Lewis (3)El profeta Miqueas se puede ubicar en los tiempos de los reyes de Judá tales como Jotam, Acaz, y Ezequias (2 Rey. 15:32– 20:21). Jeremías el profeta hace referencia al periodo profético de Miqueas (Jer.26:18). El énfasis de sus profecías estuvieron dirigidas a los pecados de Judá, la tribu del Sur contra sus principales dirigentes religiosos tales como los pseudo profetas, (3:11) los príncipes (3:1-4; 7:3), y los sacerdotes (3:11; 5:12-15). Miqueas no contiene juicios contra otras naciones, aunque si las alude.

La avidez con la que el pueblo rebelde y endurecido deseó que los profetas profetizarán “cosas halagüeñas” (Isa.30:10) en el tiempo de Isaías, o “visiones mentirosas, adivinación, vanidad y engaño” (Jer.14:14; cf. 27:10; 28:8-9) en el tiempo de Jeremías es la misma con la que los habitantes de Judá preferían a los profetas que hablan de falsedades, de vino y de sidra (2:11). Debido a esta deplorable condición espiritual, Jehová tiene “pleito con su pueblo” (6:1-5).

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El Profeta Miqueas (Capitulo IV)

 

 

 

El Profeta Oseas

  • The Minor Prophets by Jack P. Lewis (3)El mensaje del profeta Oseas puede ubicarse en la primera mitad del siglo VIII A. C. poco después del profeta Amós y antes del exilio de Asirio encabezado por Tiglat-Pileser, el hijo de Zorobabel (2 Rey.15:29; 2 Cron.28:20).
  • El libro profético tiene como propósito principal llamar a las 10 tribus del Norte de Israel al arrepentimiento de sus profundas y necias idolatrías y otras practicas degradantes tales como el robo, la violencia, la avaricia (El materialismo) y el lenguaje profano.
  • Las Divisiones naturales del libro pueden subdividirse de la siguiente manera: (1) Capítulos 1 al 3;  La Condición Espiritual Degradada de las Tribus (causada por sus  practicas idolatricas). Capítulos 4 al 8; La Culpabilidad de la Nación y el Castigo venidero. Capítulos 11 al 14; Las Bendiciones del Arrepentimiento.
  • La única dificultad del libro se presenta en sus 3 primeros capítulos. ¿Es el matrimonio del profeta una historia de su propia vivencia? ¿Le llamaría Dios a casarse con una “Ramera”? Las posturas de los Comentaristas se dividen en 3 básicas posiciones. (1) Los que afirman que el lenguaje y los incidentes del matrimonio del profeta deben ser tomados literalmente como una historia verdadera y penosa para alguien como un profeta. (2) Los que sostienen que aunque Oseas estuvo casado con una ramera, al principio ella pudo haber sido una mujer fiel, y (3) Los que mantienen que el matrimonio del profeta con una mujer ramera sirve de simbolismo para caracterizar la condición moral degradada del Reino del norte.
  • De esta ultima persuacion es el comentarista conservador de mitad del siglo pasado, Edward J. Young quien escribió: “El [Oseas] describe esa nación, bajo el simbolismo de una esposa infiel, como una nación que ha cometido adulterio espiritual, y el suplica al pueblo a arrepentirse y volverse de sus caminos impíos” An Introduction to the Old Testament, 244, Eerdman´s Publishing Co. Grand Rapids, MI. 195O, Segunda edición).
  • Si esta posición es exacta, ¿Como debieran tomarse los hijos que el profeta tuvo con la mujer ramera? Si tomamos en cuenta que el libro tiene que ver con el enojo y juicio de Dios contra su propio pueblo, entonces, la simbologia que encierran los nombres de cada uno de los hijos representan las etapas pecaminosas y las reacciones divinas contra su apostasía.
  • ¿Que mensaje contemporáneo tiene para los Cristianos un libro profético tan lleno de simbolismo bajo la figura pagana de una mujer ramera engendrando hijos de un profeta de Dios? El hermano Torrey Clark en su reciente exposición de este libro señaló: “Estas fueron personas que estaban buscando todo excepto Dios. Ellos eran un pueblo que había perdido el conocimiento de Dios y Su palabra, y como un resultado, su sentido de identidad como pueblo de Dios. Se habían convertido en un pueblo de corazón endurecido y estaban respondiendo antagonicamente a la revelación divina. Estas personas estaban físicamente sanas, pero espiritualmente en bancarrota”. (Great Bible Portraits of the Old Testament, “The Portrait of Hosea”, 191, Spiritual Sword Lectureship, Octubre 19-22, 2014). Al cierre de su lectura, Clark apuntó: “Todos los Cristianos debieran estudiar Oseas con mucha oración. Debiéramos estar conscientes que podemos cometer los mismos errores que cometió Israel. La Iglesia del siglo 21 puede tener mas en común con el Antiguo Israel de lo que quiseramos admitir. Muchas Cristianos están buscando todo excepto Dios y Su santidad. El conocimiento de Dios y Su voluntad es muy débil en algunas Iglesias…. Si esto suena muy real, debemos cambiar nuestras sendas” (Ibid, 193, 194).

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El Profeta Oseas (Capitulo III)

 

El Profeta Amós

The Minor Prophets by Jack P. Lewis (3)Para apreciar la obra de un Profeta uno debe conocer algo de su trasfondo, su medio ambiente moral y su mensaje al pueblo. El Hno. Jack Lewis nos presenta estas áreas básicas del primer profeta que encabeza el resto de los doce en su conciso, documentado y bien elaborado volumen: “Los Profetas Menores”.

Amós como el resto de los profetas no únicamente tiene advertencias y juicios divinos sobre Israel sino también pronunciamientos punitivos contra naciones vecinas de Israel que ofendieron a Dios con sus practicas. El papel de un profeta, por lo tanto, no fue fácil. Tenían que hablar contra las iniquidades de la personas y señalar el motivo por el cual el castigo vendría inmediatamente sobre ellos. Amós pertenece al grupo de profetas del siglo VII A.C. que vivió y profetizo bajo condiciones deplorables del Reino del Norte. Bajo la figura de un león rugiente (Los Asirios) vendrían para causar el exilio de Israel (Cap.3)  bajo visiones aterradoras de destrucción, el profeta advierte al pueblo (Cap.7).

De un estudio como este, uno puede tomar lecciones de advertencia contra la desobediencia y el vivir impío. Aunque no podemos señalar que Dios tendrá una forma especifica de juicio y castigo, sabemos que El cumplirá Su palabra contra los que obra impiedad (Rom.2:5-10).

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El Profeta Amós (Capitulo II)